viernes, 12 de agosto de 2011

Intemedio Costumbrista (II)

Balanza Schöpper
Otros personajes:


   Había otros personajes que si bien no eran habitantes del pueblo o de la zona, eran habitués, y parte del paisaje habitual.
   Los viajantes: venían regularmente a levantar los pedidos a los cuatro o cinco negocios del lugar. Luego, las mercaderías llegaban por Ferrocarril. De algunos no sabíamos el apellido, porque solían ser llamados por la marca para la que viajaban, así estaban Alberto "Cinzano", Don "Cusenier", el Gordo "Aguila", o el Pelado "Nobleza Gaucha". Ya eran conocidos de todos a través de años de recorrer regularmente esos caminos polvorientos o barrosos según fuera la época. Estando tan cerca de Tres Arroyos no "paraban" (por pernoctar) en Mayol, salvo que los caminos barrosos lo hicieran necesario, ya que encajarse al anochecer significaba seguramente pasar la noche en el auto, o caminar a campo traviesa hasta alguna chacra. Tambien hacían la gauchada de trasportar a alguien. Las maestras que no residían en el pueblo eran generalmente las pasajeras de los viajantes que pasaban los viernes por la tarde en dirección a Tres Arroyos.

   El Comisionista: Para mi, durante bastante tiempo, fue solo un torso. Que atendía por la ventanilla de uno de los vagones del tren. Traía las Revistas, los diarios (los que no venían por correo) y los encargues que se le realizaban, por los que cobraba una "comisión" (de ahí su nombre). Combinado con otros colegas, el hombre se las arreglaba para traer un repuesto que se conseguía en Buenos Aires. Martes, Jueves y Sábados venía en el tren que salía de Tres Arroyos hacia Necochea, y pasaba 11.30. Lunes, Miercoles y Viernes lo hacia en sentido inverso.
   Las locomotoras de vapor tenían asignado cada tantos kilómetros una parada mas prolongada (la normal era de 2 minutos, la otra asignaba 5 minutos mas para revisión de la locomotora). San Mayol era una de esas, asique mientras maquinista y foguista revisaban su máquina y la lubricaban, el comisionista atendía su comercio por la ventanilla... Como se puede imaginar era una persona de la mayor confianza y conocimiento de todo el vecindario, al que hasta se le solía encomendar acompañar algún chico que debía viajar sin la compañia de sus padres, hasta la estación donde era esperado por algún otro familiar.
   Hasta que un día, tomé el tren con mi abuela para ir a Tres Arroyos, y allí comprobé que el comisionista también tenía piernas...

   Los recibidores: Estos venían por temporadas, cuando el cereal almacenado en los galpones consignado a Junta o exportación estaba "al la carga". Llegaban y se instalaban en el Hotel, revisaban la mercadería a cargar, pedían los vagones, y controlaban peso y calidad convenidas. Esto les llevaba entre quince y treinta días de estadía en el pueblo, y como casi siempre eran los mismos, eran adoptados por la comunidad, a la que se sumaban durante ese tiempo. Cuando iban llegando a la edad de jubilarse, venían con otro recibidor mas jóven que era el que iba a quedar a cargo de su trabajo, para que se fuera haciendo, y al mismo tiempo que se lo fuera conociendo en el lugar. Joven, soltero y con trabajo fijo y bien remunerado, inmediatamente alborotaba a las niñas en edad de merecer (como se decía entonces). Algunas casas exportadoras tenían recibidores fijos, que residían en el pueblo con sus familias.
   El trabajo del recibidor era de gran importancia (legalmente su título es Perito Clasificador de Cereales y Oleaginosos y estaban matriculados por la Junta Nacional de Granos, y los atributos visibles de su profesión era el sello con su nombre y Nº de matrícula y el anillo de sello con sus iniciales conque remataba el lacre que sellaba las muestras de la mercadería recibida, que quedaban en poder del vendedor por si existía algún conflicto posterior o reclamo por diferencias de calidad). La Junta para ello hacía cursos que duraban dos años al cabo de los cuales se rendía un examen muy exigente, previo a la emisión de la matrícula. No obstante gran parte de lo que había que saber no se aprendía allí, sino en la práctica.
   Cuando las cosechas se manejaban en bolsas, (casi hasta la década del '60 en que se generalizó el granel y el silo-chacra) se debía calar cada una de las bolsas, y sacar un puñado que se iba tirando en una bolsa abierta al pie del recibidor. El manejo del calador era muy delicado, ya que el instrumento es una especie de estilete de unos 30cm de largo, con una punta muy aguda, que se va ensanchando hasta convertirse en un tubo  abierto, terminando en un cabo hueco, por donde la muestra caía en la mano del recibidor. Rápido olfateo y a la bolsa. Todo esto es muy sencillo de explicar, pero hay que tener en cuenta que la bolsa a calar no era un objeto inmóvil, sino que venía sobre el hombro del bolsero, que usaba un paso rápido (casi trote). El asunto era calar la bolsa y no al hombre. La masa en movimiento de los 80 kilos del bolsero sumado a los 60 kilos de la bolsa podía hacer gravísimo el menor error. Para minimizar este riesgo, se calaba "de atrás" o sea cuando ya el bolsero rebasaba la linea del recibidor. De cualquier manera, estos "hombres del brazo de hierro" como los nombró Pontaut en su libro "Cuando el Abuelo era Muchacho" hacian esto hasta 5.000 veces en su dia de trabajo...
   Su trabajo era supervisado por un colega (que para este caso tomaba el poco simpático nombre de "entregador") que era el representante de los intereses el vendedor de la mercadería, entre ambos zanjaban las diferencias de criterio que generalmente no pasaban a mayores. Al fin del dia (o del lote de mercadería) entre ambos confeccionaban la "muestra fiel" que era una cuidadosa mezcla homogénea de todos aquellos puñaditos sacados de cada bolsa. Muestra de la que se sacaban tres partes iguales, que se ensobraban en sobres de grueso papel marron, con las indicaciones correspondientes y ambos estampaban su firma y sello en cada sobre que se precintaba y sellaba con lacre en el que ambos también estampaban sus anillos con sus iniciales. Una muestra se remitía a Junta y las otras dos a cada una de las partes.
Otra de las herramientas del recibidor de campaña era la balanza Schöpper que se usa aún hoy para determinar el peso hectolítrico de los cereales, uno de los parámetros de la industria molinera para determinar el rendimiento en harina de una mercadería determinada. (Es la que ilustra el post)
 
   Como dije, muchas cosas no se aprendían en el curso sino en el trabajo. El calador (de acero templado) "cantaba" al penetrar la bolsa. Si el sonido era opaco el recibidor exclamaba "¡Parar la mano!". Inmediatamente se inmovilizaba la fila de bolseros, y las bolsas caían al suelo (el bolsero con esa carga encima debe mantenerse caminando para amortiguar el peso. Si le mandan parar inmediatamente baja la bolsa al piso) ¿Que pasaba si el calador no "cantaba alegre"?; la mercadería tenia un grado de humedad por encima de lo permitido, y había que recurrir a otros métodos para determinarlo.
   Ahi entraban a jugar los dientes; el recibidor tomaba un grano y lo mordía; si el grano está lo suficientemente seco como para recibirlo se parte en dos con un "crack" perfectamente distinguible de uno húmedo que se aplasta sin quebrarse.
   El olfato era otro de los elementos que el recibidor usaba. Oler el puñado de trigo para descubrir olores extraños (trigo podrido, carbón hediondo, trebol de olor), a veces significaba el grito de ¡Rechazo!seguido del nombre o apodo del bolsero que inmediatamente, sin dejar su semi-trote se apartaba de la fila unos metros y dejaba caer la bolsa en otra pila que despues se discutiría aparte.

   El trabajo del bolsero, merece un párrafo aparte, que otro dia se lo cuento.

   Cuando llegó el granel, el trabajo del recibidor se simplificó en la parte física, se calaban silos enteros con caladores especiales, los camiones se calaban enteros, y hoy dia hay caladores automáticos que se manejan por control remoto, y por un sistema neumático hacen llegar la muestra al laboratorio donde el recibidor hace su trabajo. ¿Que hace el recibidor en ese momento? La huele, luego, toma un grano y lo muerde; hay cosas que la robótica no puede reeemplazar...

5 comentarios:

  1. Alucinante compañero. El gordo águila, je.

    El granel trajo más granza no compañero? te la encargo a 36ºC

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  2. Mi abuelo materno era perito clasificador de granos,y maestro de escuela.Finó en 1940.

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  3. Los peritos también hablan del "visteo", que es el primer procedimiento para determinar la calidad del grano. El visteo se hace sobre un catre, después de recibir la mercadería y pasarla por la zaranda para que la "materia extraña" quede abajo, en la bandeja.

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  4. Muy buena nota Sr Antonio. Que se dignifique como un estudio terciario esta profesión, que da solida salida laboral

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  5. Gracias Antonio por esta vivencia.

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